Mis amigos...

En la entrada del Blog de Brie Crónicas Accidentadas comenta cierto relato, y quiero aprovechar el momento para explicar un poco como fue la cosa... ya que el hecho necesita explicación.

Como fue la cosa? bien... saliamos del cine, de ver Harry Potter (que como fue? bien, bien) y todos ibamos a la misma ciudad, unos a cenar y otros de visita casera. En el coche de Brie había un tal JL que quería venir con mi jauría, así que dijimos... "nos vemos en Ateneo!" (A-T-E-N-E-O). Con la idea que la Brie en cuestión dejara a JL con nosotros, ya que no cabiamos todos en un solo coche.

Brie, ni corta ni perezosa, lo llevó, a JL, a Casino (espero que los lectores sean capaces de discernir la fina diferencia de nombres: Ateneo vs Casino). Y ahí se quedaron esperando. Digamos que ambos locales están a unos 500 metros, el uno del otro.

Cuando llegué, a donde tenía que llegar no los ví, aún sabiendo, tras una llamada de teléfono, que supuestamente ya estaban ahí... pero en otra dimensión, i supose.

Volví a llamar, le dije que no era Casino, sino Ateneo y antes de que le pudiera decir donde estaba me dijo "que si, que si, ya se, que te calles"; y es que en este punto tengo que decir que Brie es como un tío en este aspecto, le gusta ser independiente, saberlo todo y no tener que preguntar el camino, que por algo ya es mayor y gana al Trivial :-D

pero sabía donde ir? no, lo llevó a La Unión Coral... nótese que ahora la dieferencia aún es más sutil (Ateneo-Unión Coral). Al cabo de diez minutos volví a llamar, y se había equivocado de sitio otra vez, con el agravante que había tirado, literalmente, a JL del coche, ya que la chica tenía prisa, sin siquiera mirar si el nombre que había en la puerta del local, con letras doradas, se correspondía o no con el sitio, o sin tener el signo de aprobación de JL al ver que nosotros pudieramos estar dentro... nada, la chica tenía prisa.

Así que ahí tuve que ir yo, de un sitio a otro, para buscar a JL, que es más o menos como Marcus Brody, el atolondrado amigo de Indiana Jones capaz de perderse en su propio museo. Lo encontré, es que yo soy como el mismísimo Indiana (no el perro... el del látigo) y así pudimos cenar, por fin. El pobre estaba desolado, tenía la mandíbula desencajada y la mirada perdida. Se le notaba tembloroso, como el cachorro que sus amos han dejado en medio de la autopista y es que el acto de Brie fue de absoluta crueldad. Cuando me vio casi me abraza, pero esque JL es muy macho...

Toda una aventura, sin varitas, pero mucho más amena, como mínimo por lo corta (eso no va por Brie si no por el tiempo que duró la tontería).


SithWolf

3 comentarios: (+add yours?)

Brie dijo...

Aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh, es verdad, era la Coral!! Entonces donde coño está el Ateneo?? mmm... anda, espera, ya me acuerdo!!! Creo que fui una vez CON MIS OTROS AMIGOS, la culpa es vuestra que nunca me sacáis!! En fin, valga decir que ambos lugares estan en la misma calle, en la misma acera, y a solo 10 números de diferencia...
El Pepe es un ser bueno, justo y magnánimo que sabe que todo lo que estas diciendo es una sarta de mentiras, y que yo nunca lo dejaría tirado... :)
Aún así, pobre Pepe!!! Me parece que nunca más se va a dejar el móvil en casa, aunque solo sea para no depender nunca de tipejas como yo!!

JL dijo...

En fin, dado que os habéis dedicado a publicar mis vergüenzas por Internet para que las lea todo el mundo, no me queda más remedio que salir a la palestra y contar la auténtica verdad.

Así ocurrieron los hechos: saliendo del cine, caída ya la negra noche, surgió la idea espontánea de ir a cenar por ahí. Yo no disponía de medio alguno de transporte, y la señorita E se ofreció amablemente a llevarme hasta el lugar. Lo que parecía un gesto de amabilidad sin precedentes, en realidad escondía un oscuro propósito: atentar contra mi vida.

Empecé a sospechar cuando E se lanzó a conducir temerariamente por calles y vericuetos olvidados, lejos del lugar al que se suponía teníamos que ir. Finalmente, aparcó ante un tugurio de mala muerte, con la oscura intención de abandonarme a mi suerte frente a un siniestro grupo de delincuentes que blandían armas y tomaban drogas ilegales.

Pero mis amigos habían llegado hace tiempo al lugar acordado y empezaban a sospechar. Así que llamaron insistentemente a mi móvil hasta lograr ponerse en contacto conmigo, convenciéndome rápidamente de que no cayese en la trampa e instara a la conductora a que me llevase al lugar correcto.

Así que me resistí a bajar allí, pero con ello no acabó el peligro. La asesina empezó a conducir a gran velocidad hasta llegar a la zona más peligrosa de la ciudad, donde me sacó del coche en marcha empleando la violencia. Más tarde supe que durante las últimas semanas la muy villana se había forjado un cuerpo de gimnasio, con la intención de asegurarse la victoria en tal forcejeo, si llegase a producirse.

Cuando desperté del shock, me encontré en el peor lugar posible: la Unión, lugar donde veteranos de guerra se reúnen para ensalzar al Maligno en horribles rituales que implican lanzar terribles palillos de bar a los inocentes transeuntes. Por suerte fui salvado por un tipo que pasaba por allí, al que nunca había visto antes, y al que abarcé efusivamente.

Esa es la auténtica verdad. Alguien tan justo y magnánimo como yo nunca exageraría los hechos simplemente para quedar bien.

Brie dijo...

¿¿Cómo puede ser posible tanta infamia y calumnia junta?? ¡¡Ya no me voy a hacer más fotos de grupo con vosotros, elis, elis!!